Degustando paisajes
El arte de los vinos del sur de España. Introducción a la cata y los vinos de La Axarquía.
El vino es más que el elixir que gira en la copa, fruto de la fermentación del zumo de la uva. Es una expresión destilada de un lugar: de la tierra, la historia y las manos humanas.
En el espacio de arte el Bote de Luz, situado en Canillas de Aceituno (Málaga), queremos invitarte a viajar más allá del sabor y entrar en un diálogo con La Axarquía, una de las regiones vinícolas más singulares de Andalucía.
Encajada entre el mar Mediterráneo y las abruptas sierras, La Axarquía es una tierra de extremos: viñedos vertiginosos aferrados a laderas de pizarra, pueblos suspendidos como pinceladas blancas sobre la montaña y un clima moldeado por el aliento del mar. Cada botella aquí lleva la huella de esta geografía: los bancales abrasados por el sol, la escasez de agua, la resiliencia de cepas antiguas.
Pero los paisajes no son solo geológicos. También son culturales. En nuestra cata Degustando paisajes, cada sorbo abrirá una ventana a las gentes y tradiciones que dieron forma a estas colinas: el ritmo pausado de las vendimias a mano, los ecos de las técnicas moriscas de aterrazado, los cantos que antaño acompañaban a los arrieros al cruzar las crestas. Saborear estos vinos es saborear memoria, saber hacer y sentido de pertenencia.
Explorarás en profundidad cinco vinos de las dos variedades de uva propias de La Axarquía: Moscatel y Romé. Aprenderás a desvelar los secretos del vino, cómo degustarlo, qué sentir en su textura, cómo apreciar sus matices de color, brillo y aroma, y comprenderás la estrecha relación que mantiene con el territorio y la historia. Tras la cata, verás el vino y el paisaje con una nueva mirada.
La degustación es conducida por la enóloga madrileña afincada en La Axarquía Mónica Martín.
Disfruta de una tarde de vino, arte y cultura.
• Degustando paisajes se enmarca en la filosofía de el Bote de Luz de ofrecer experiencias artísticas y culturales para audiencias reducidas, en las que a menudo se entrelazan diversas disciplinas —en particular, la fotografía, la historia, la música y la imagen en movimiento— en un diálogo continuo entre tradición y vanguardia.